Las Torres-Miradores son una de las principales señas de identidad gaditanas. Hoy nuestra intención es hacer un llamamiento para que «La Bella Escondida», una de estas singulares joyas arquitectónicas que caracterizan a la ciudad de Cádiz desde el  siglo XVII, no desaparezca a causa de la indolencia de los responsables públicos y privados, obligados a velar por la conservación de este singular legado histórico.

La «Bella Escondida» es una torre que corona el palacete situado en la calle José del Toro 13, una de las calles del casco histórico gaditano, construido en 1730 y que, tras una restauración un siglo después, se sumó al estilo isabelino, muy del gusto de la burguesía gaditana de aquella época. Como ya os contamos en un reportaje anterior en nuestro Blog, las Torres Miradores son una peculiaridad que forma parte del paisaje urbano gaditano.

Se trata de una torre con singularidades constructivas que la hacen diferente a las algo más de 120 diseminadas por el casco histórico de la ciudad, tales como su planta octogonal con columnas y pilastras, los La Bella Escondida de Cádizcuatro niveles con sus pequeños balcones, o su ubicación alejada de la línea de fachada, lo que imposibilita verla desde la calle, de ahí su popular nombre. Peculiar también en su estilo barroco, su decoración de azulejos policromados y pináculos cerámicos, así como sus dibujos geométricos de inspiración mudéjar.

Su popular nombre se debe al periodista gaditano ya fallecido Bartolomé Llompart, considerado por muchos de sus paisanos el cronista oficioso de la ciudad. En uno de los artículos que firmaba diariamente en Diario de Cádiz con el título “De ayer a hoy “, daba cuenta, con el ingenio que le caracterizaba, del descubrimiento que había realizado paseando por la calle José del Toro donde, en la finca colindante a un solar que había quedado tras el derribo de un edificio, se podía admirar una portentosa torre desconocida para muchos gaditanos, a la que denominó «La Bella  Escondida«. Ni que decir tiene, que durante el período en que dicho solar estuvo accesible, fueron muchas las personas que acudieron a contemplarla. Una nueva construcción anexa se encargó de ocultarla nuevamente.

La Bella Escondida de Cádiz

¿Bella escondida o anciana olvidada?. Las fotografías nos muestran el estado de decrepitud de la atalaya, sus amenazantes grietas, los muchos azulejos deteriorados o desaparecidos, los grandes desconchados que dejan ver los ladrillos que conforman su estructura, los herrajes de sus balcones corroídos por el moho y el desvaído de los dibujos.

Con este modesto reportaje queremos sumarnos a las voces que, desde distinto foros, claman, – casi siempre en el desierto – ante la deficiente conservación de un patrimonio que nos ha sido legado y estamos obligado a legar a las generaciones posteriores. Deseamos que no sea ésta la «crónica de una muerte anunciada».

Fuente:

Guía de Arquitectura de Julio Malo de Molina y Juan Jiménez Mata.Consejería de Obras Públicas y Transportes.

Texto e imágenes de J. dos García

Obra bajo licencia Creative Commons

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