Turismo entre dos tierras

Un chapuzón en el Flysch de Tarifa.

Un chapuzón en el Flysch de Tarifa.

Hemos vuelto al Flysch de Tarifa después de dos años, fecha en que lo conocimos por primera vez, con la intención de disfrutar de una apacible jornada junto al mar y el Estrecho de Gibraltar, en pleno Parque Natural del Estrecho, y de paso darnos unos chapuzones en sus frías y transparentes aguas.

La provincia de Cádiz es una auténtica caja de sorpresas. Lejos de los estereotipos que acostumbran a reproducir muchos de nuestros paisanos norteños y turistas en general, Cádiz nos ofrece, además de su masificada oferta de sol y playa, los rincones y paisajes más inesperados, muchos de ellos escondidos y desconocidos para la gran mayoría. Junto a recónditos parajes de la Sierra de Cádiz o del Parque Natural de los Alcornocales, el Flysch de Tarifa es una de las grandes sorpresas para los visitantes vascos, más familiarizados con el existente entre Zumaia y Deba, declarado hace unos años Geoparque Mundial de la Unesco.

Las limitaciones de acceso a la zona, y su propiedad militar hasta hace pocos años, debido a su situación geoestratégica, convierten a este paraíso natural en una zona muy poco frecuentada, salvo por algún esporádico pescador y algunos bañistas de fin de semana estival.

El Flysch

Los acantilados del Campo de Gibraltar son de tipo Flysch, es decir, capas delgadas de rocas duras intercaladas con otras más blandas, que hace millones de años formaban parte del fondo oceánico en un proceso de sedimentación, y que, debido a fenómenos de choque de placas tectónicas o plegamientos montañosos, se elevaron para adquirir una posición inclinada o vertical, lo que permite observar claramente los distintos estratos a modo de un libro o milhojas. El término proviene del alemán, y podría traducirse como “terreno que resbala”.

La Rasa Mareal

Es la plataforma rocosa costera que aparece por delante de un acantilado rocoso tipo Flysch, y que se crea como consecuencia de los procesos de erosión del mar sobre el mismo. Se sitúa ligeramente por debajo del nivel del mar, y con la marea baja podemos contemplar la espectacular disposición en estratos de las capas de rocas, y la alternancia de estas entre duras y blandas.

El baño

El desgaste algo mayor en las capas blandas que en las duras, produce la aparición de los característicos surcos en la Rasa Mareal, como si la roca hubiera sido arada por el mar, y en algunos casos propicia la formación de auténticas piscinas, que las hacen idóneas para un buen chapuzón. También debido a que el conjunto queda al descubierto con la marea baja, es posible disfrutar de la riqueza biológica que se genera.

Si quieres leer nuestro anterior reportaje sobre el Flysch, pincha aquí.

Fotos de Euskádiz (Arantza González y Jesús Oliden)

Antxón Urrestarazu Echániz

Obra bajo licencia Creative Commons

 

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