Conocer una ciudad no consiste, ni mucho menos, en visitar sus monumentos, museos, hitos arquitectónicos más o menos conseguidos y que en bastantes ocasiones podrían estar aquí o en cualquier otro lugar. Las ciudades son sobre todo producto de la gente que las habita y que las habitó en el pasado, de su forma de vida, de sus costumbres y de los hechos que le acontecieron. Vamos a intentar que descubráis un poco el Bilbao escondido a través de los pequeños detalles -una fuente aquí, una baldosa allá- que podemos encontrar en sus calles y establecimientos y que generalmente no aparecen en las guías de viaje. Paseando, que es como mejor se conocen las ciudades y nuestro Casco Viejo es pequeño y llano.

  • En la imagen de arriba aparece el pañuelo de fiestas reproduciendo la clásica baldosa bilbaína. En blanco y azul, azul Bilbao, por supuesto.

 

Hasta aquí llegaron las aguas.

La situación de la villa en un meandro del río encajado entre montañas ha propiciado históricamente sucesivas inundaciones, sobre todo en el Casco Viejo, que por aquí denominamos aguaduchus. Cuando llueve con fuerza en la cuenca durante varios días consecutivos los bilbainos miran con preocupación el nivel de la ría y consultan las tablas de mareas, pues a la altura de Bilbao el río se convierte en ría y las mareas altas favorecen los desbordamientos. Existen varios proyectos que contribuirían a paliar el problema (túneles de desagüe, recrecimiento de las márgenes, apertura del canal de Deusto…) aunque hasta la fecha ninguno se ha realizado.

La última inundación importante tuvo lugar el 26 de agosto de 1983, cuando la ría se desbordó en plena Semana Grande (las fiestas locales), alcanzando hasta cinco metros en algunos puntos. La jornada se saldó con 34 fallecidos y cinco desaparecidos, mientras que las pérdidas económicas se calculan en 60.000.000 €.

La mejor manera de hacernos una idea de lo que fue consiste en observar las señales que indican el nivel que alcanzaron las aguas. Si bien las podemos encontrar en varios puntos del Casco, nosotros señalaremos dos, ambos situados en la calle del Perro, puesto que de esta manera podemos satisfacer nuestra curiosidad mientras reponemos fuerzas, que por algo de trata de una de las calles tradicionales de txikiteo y restaurantes.

La primera marca se encuentra en plena calle, en la fachada del bar-restaurante Río Oja, a la altura del número 4.

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  • Imagen de la izquierda: detalle de la placa, el nivel que alcanzó el agua se indica mediante la raya roja de su borde superior. Se podía haber puesto la placa centrada o incluso sobre ella, para dar mayor impresión, pero en Bilbao somos muy sencillos y no nos gusta alardear.
  • Imagen de la derecha: fachada del Bar Restaurante Rioja con la placa señalizadora. Fotografía tomada durante la celebración de las fiestas de este año 2013. Se puede apreciar el pañuelo de fiestas, que reproduce la original baldosa de las aceras de la Villa.

bilbao-inundaciones-euskadizLa segunda señalización la encontramos en el número 2, en el interior del bar-restaurante Xukela,  justo encima de la barra en el lugar en que ésta hace esquina y consiste en la figura de un submarinista. El dueño nos asegura que se puede entrar, mirar, fotografiar y no consumir, siempre que se sea capaz de resistir la tentación…

  • Imagen: señalización en el interior del Bar Xukela. La txapela granate que se observa enmarcada sobre dorado acredita el premio especial en el concurso gastronómico de pintxos en el año 2000.

Si quieres saber más sobre las inundaciones del 83, el periódico El Correo publicó un suplemento especial 25 aniversario muy documentado,  que puedes consultar aquí: Especial Inundaciones 1983-2003.

Enrique Bernaola Casas (texto e imágenes)

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