Turismo entre dos tierras

Viaje sentimental a Zumaia

Viaje sentimental a Zumaia

Son muchos los recuerdos que guardo de esta pintoresca localidad del litoral gipuzkoano llamada Zumaia, a medio camino entre la Getaria de Elcano y el Mutriku de Churruca, ambos con un importante pasado en la provincia de Cádiz. Pero Zumaia esconde, además, pequeñas joyas paisajísticas y culturales que os quiero mostrar, y que recorrimos reciéntemente.

Recuerdos de Zumaia

Mis mejores recuerdos de Zumaia están relacionados con la época en que fui director de la Casa de Oficios de Foronda, en los años 96 y 97. Fruto de esa actividad dirigí los trabajos de rehabilitación del citado Palacio y del Parque circundante, así como los relacionados con la reforma del singular edificio modernista del antiguo Matadero de Zumaia. El edificio es actualmente sede del Centro de Interpretación “Algorri”. De Zumaia guardo también el recuerdo de la amistad de mi aitá con el escultor  zumaiarra Julio Beobide, a quien admiraba por su sencillez y espíritu de trabajo, y del que contaba entrañables historias que me cuesta recordar.

Introducción e historia

La pequeña localidad de Zumaia se encuentra situada en el litoral gipuzkoano, a medio camino entre Getaria y Deba, formando una bella bahía en la que confluyen los ríos Urola y Narrondo,  en un paraje natural rodeado de verdes montañas que descienden hasta el mar formando bellos paisajes. Zumaia, cuyo origen fechan los historiadores hacia 1292, fue el lugar elegido por los habitantes de la zona para protegerse de los ataques de piraterías y pillajes, para lo cual edificaron una villa amurallada y fortificada que se constituiría jurídicamente en 1347, cuando el rey Alfonso XI confirmó a sus fundadores la Carta Puebla de “Villagrana de Zumaya”.

El Flysch y los parajes naturales

Zumaia esconde una joya natural que justifica en sí misma una excursión a la localidad: el Flysch, un destino más visitado que el propio Museo Guggenheim de Bilbao. El conjunto geológico formado por unos acantilados que simulan ser láminas rocosas del gran libro de la historia geológica de la tierra, y la extensa rasa mareal que se extiende desde Zumaia hasta Deba, son un gran patrimonio de la humanidad y testigos de grandes eventos y cataclismos de la historia de la tierra, así como huellas de la última gran extinción planetaria. Hoy en día es posible visitar desde mar y tierra estos espectaculares acantilados y este paisaje singular. No os lo perdáis.

Además del Flysch, Zumaia tiene un conjunto de parajes naturales excepcionales: las playas de Itzurun y Santiago, las marismas y dunas de Bedua y Santiago, el encinar cantábrico del margen del río Urola.

Zumaia monumental

Entre los monumentos de Zumaia me quedo, sin lugar a dudas, con la iglesia de San Pedro. En pleno centro histórico y rodeada del entramado medieval de sus estrechas y empinadas calles, esta especie de fortaleza, posiblemente antiguo monasterio, domina y vigila la localidad. Iglesia gótica del siglo XIII, produce un gran contraste entre su carácter sobrio exterior y la calidez y belleza interior, con auténticas joyas en su retablo y elementos decorativos. Las ermitas de San Telmo, en un bello paraje junto a los acantilados, y de Arritokieta, así como el palacio de Ubillos, el castillo de Zumaia, o la casa solar de Olazábal, conforman un pequeño pero bello y armonioso conjunto monumental.

Los Museos

Los terrenos de la antigua ermita y hospedería de peregrinos a Santiago, situada junto a la playa de Santiago, en la entrada de la localidad desde Getaria, fueron comprados en los primeros años del siglo pasado por el gran pintor eibarrés Ignacio Zuloaga, para hacer de la zona su residencia veraniega y estudio-taller y, con el paso del tiempo se han convertido  en el “Espacio cultural Ignacio Zuloaga”, un lugar paisajística y artísticamente de una belleza singular. Zuloaga restauró la ermita románica, en la que expuso el precioso Cristo en la Cruz de su amigo el escultor zumaiarra Julio Beobide, cuyo taller y Museo es posible visitar en la parte final del paseo de la ría. Es obligada una visita a ambos museos.

Zumaia y Cádiz

Un blog como éste, dedicado, entre otros objetivos, a la búsqueda de vínculos entre vascos y gaditanos, no podía dejar de lado tampoco en esta ocasión tan especial misión y a ello nos pusimos de manera presta. La cercanía del navegante de Getaria, que hizo de Sanlúcar de Barrameda su punto de partida para la vuelta al mundo, y de la localidad de Mutriku, lugar de nacimiento del valeroso marino Churruca,  que murió en la famosa batalla de la gaditana Trafalgar, creaban el clima propicio.  Os dejo un par de historias:

Tenemos noticias de que ya en 1475, el marino zumaiano Juan Martínez de Mendaro derrotó a los portugueses en aguas del estrecho de Gibraltar, lo que ha quedado recogido en una tabla votiva de la iglesia de la localidad.

Zumaia ha sido cuna de Astilleros desde el siglo XVI, al igual que una parte importante de las localidades costeras gipuzkoanas, lo que venía propiciado por la tradición, los conocimientos constructivos y la abundancia de materiales existentes en el territorio. Todo ello permitió que una gran parte de los navíos y galeones que formaron parte de la Flota de Indias, con sede principal de operaciones en Cádiz desde 1717, a donde se trasladó la Casa de Contratación desde Sevilla, fueran construidos, entre otras localidades gipuzkoanas, en Zumaia, tal y como recoge Lope Martínez de Isasti. Herencia de aquella época son los actuales Astilleros Balenciaga, situados en plena desembocadura del río Urola.

También comentaros un par de curiosidades, la primera  relacionada con nuestra visita al precioso Museo Zuloaga de Zumaia. Entre los cuadros expuestos del autor, encontramos el correspondiente a un precioso paisaje de la localidad gaditana de Arcos de la Frontera, título que dio a este bello óleo.

Y por último otra curiosidad: si en los meses de Agosto Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz, celebra sus tradicionales Carreras de Caballos en la playa, tradición que se remonta a 1845, en la playa de Itzurun de Zumaia, sin tanta tradición de por medio, es posible contemplar esta espectacular competición caballista.

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El refrigerio

Y como toda excursión requiere un buen refrigerio, podemos deleitarnos con la cocina vasca en su máxima expresión: el asador Bedua, antigua casa-lonja de origen medieval, en el estuario del río Urola, un placer que he podido disfrutar; en el complejo del puerto deportivo, el Marina Berri combina buenos platos con una vista excepcional; en el Asador Basusta, en la entrada a la localidad, junto al río,  encontraréis comida tradicional a buen precio. Pero para una excursión como la que os recomiendo, os propongo una parada en  un histórico: Justa Taberna en Erribera kalea 20. Comida familiar, casera y tradicional, precedida de unas magníficas “gildas” y un txakolí de Getaria como aperitivo.

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Como en Cádiz tenemos una buena cultura gastronómica del pulpo, de la que el bar Elías es uno de sus mejores exponentes, recordaros que Zumaia ha tenido históricamente una gran tradición pulpera, la cual le viene de épocas prehistóricas. El secado del octópodo forma parte de la más pura tradición zumaiarra.

Ya lo veis, hay que venir de excursión a Zumaia, perderse entre sus calles medievales, visitar el flysch, degustar su cocina tradicional y darse un festín emocional en el Museo Zuloaga. Una experiencia más del Euskadi descúbrela, que queremos fomentar en nuestro blog Euskádiz.

 

Antxon Urrestarazu

Obra bajo licencia Creative Commons

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