Turismo entre dos tierras

Churruca. El vasco de Mutriku y Trafalgar

Churruca. El vasco de Mutriku y Trafalgar

El vasco Cosme Damián Churruca (Mutriku, 27 de septiembre de 1761 – Trafalgar, 21 de octubre de 1805), fraguó su leyenda heroica en las aguas gaditanas de Trafalgar, junto a una costa y un cabo que allá por 1805 asistieron mudos a una de las batallas más sangrientas de la historia. Pero más allá del marino legendario, Churruca es ante todo un personaje con un destacado historial científico y guarda además muchos otros vínculos con estas tierras gaditanas.

Cosme Damián Churruca, el héroe de la Batalla de Trafalgar,  nació un 27 de septiembre de 1761 en la pintoresca localidad gipuzkoana de Mutriku, en el seno de una reconocida familia. Su padre fue muchos años alcalde de la localidad. Los vínculos de la familia con otro célebre marino gipuzkoano, Antonio de Gaztañeta y la amistad con un joven oficial de la marina, tuvieron gran influencia en su vocación marinera.

Vista de Mutriku, localidad natal de Churruca

A Churruca ya lo tenemos en Cádiz el 15 de junio de 1776, con 15 años, con motivo de su ingreso como guardiamarina en la Academia de San Fernando. Ya en esas fechas era evidente su impulso por el estudio de materias como la aritmética y la cosmografía y pudo disfrutar además en tierras gaditanas del ambiente cosmopolita Monumento a Churruca en Mutrikude la época. Su actividad científica será una constante a lo largo de su vida, llegando a realizar grandes aportaciones en el campo de la navegación, la astronomía y la geografía. Julio Caro Baroja dijo de él que simboliza “de modo más perfecto la vida estudiosa y esforzada del marino con inquietudes científicas“. Dejó diversas obras y una gran biblioteca que aún se conserva en su casa natal, la mayoría en francés, sobre navegación, astronomía y geografía.

En 1781 participa activamente en las acciones para intentar recuperar Gibraltar y pocos años después, en 1789, Churruca vuelve a Cádiz. Es nombrado agregado del Observatorio de la Marina de San Fernando.

A lo largo de su vida, Cádiz fue su punto de partida y llegada de distintas expediciones científicas y militares. Una de las más importantes partió el 17 de junio de 1792, desde la ciudad gaditana en dirección a la isla de Trinidad, bajo la dirección del bilbaino José de Mazarredo y con el objetivo científico de realizar el atlas de la América Septentrional; durante tres años y medio, realizó innumerables trabajos de exploración y cartografiado. Anteriormente había realizado también una importante expedición científica al estrecho de Magallanes en 1788.

Relieve en la fachada de su casa familiar en MutrikuTras aceptar la llamada de Mazarredo, y de nuevo en Cádiz, se le confía el mando del “Conquistador” para defender las posiciones de los aliados franceses en el Canal de la Mancha. Fondeó en Brest el 9 de agosto de 1799 y en medio de un clima militar asfixiante fue capaz de continuar con sus estudios e investigaciones científicas. Volvió a Cádiz como pasajero en el navío “Concepción”, llegando el 25 de mayo de 1802. Aprovechó la licencia que obtuvo para acercarse a su localidad natal de Mutriku, debiéndose hacer cargo durante un tiempo de la administración de la villa tras la muerte de su padre.

Faro de Trafalgar en Caños de Meca, frente al lugar de la famosa batalla
Y en 1805 volvemos a tener a Churruca en Cádiz al mando del navío San Juan Nepomuceno, un periodo de tiempo que aprovechó para casarse con María Dolores Ruiz de Apodaca, nieta del comerciante vasco en Cádiz Tomás Ruiz de Apodaca. Desde Cádiz partiría ese mismo año rumbo a la Martinica, en un viaje que terminaría un 21 de octubre de Muerte de Churruca en Trafalgar, óleo de Eugenio Álvarez Dumont1805 frente a las costas del cabo de Trafalgar, junto a los Caños de Meca, en la célebre batalla del mismo nombre, un episodio heroico que rememoró Benito Pérez Galdós en sus magníficos “Episodios Nacionales”.

A modo de epílogo nada mejor que estas palabras de su mejor biógrafo, María Dolores González-Ripoll: “Churruca perteneció al reducido grupo de los oficiales denominados “científicos” cuya vida transcurrió entre el batir de los cañones y las mediciones de astros. Participó en distintas empresas militares y colaboró en instituciones de la marina, sin abandonar nunca un sentimiento de desencanto propio de aquellos conocedores de la fuerza real de España que sucumbiría como él en 1805”.

En su recuerdo encontramos una placa en el Panteón de marinos ilustres de San Fernando (Cádiz), además de las existentes en su localidad natal de Mutriku. También se recuerda su figura en la denominación de calles en distintas localidades, entre otras en Donostia- San Sebastián, Cádiz o San Fernando.

Fuentes:

González-Ripoll Navarro, María Dolores. “A las órdenes de las estrellas: la vida del marino Cosme de Churruca y sus expediciones a América”. Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Auñamendi Eusko Entziklopedia. Bernardo Estornés Lasa Fondoa.

Antxón Urrestarazu Echániz

Obra bajo licencia Creative Commons

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