Nos vamos a la costa noroeste de la provincia de Cádiz para recorrer el tramo del litoral que une las bellas localidades de Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, entre playas en trance de desaparición, fortines abandonados, corrales de pesca, y el mágico entorno de la desembocadura del Guadalquivir, el río que atraviesa Andalucía y muere allí donde el vasco Juan Sebastián Elcano arribó un 8 de septiembre de 1522 tras la histórica circunnavegación.

¡Oh Guadalquivir! / Te vi en Cazorla nacer; / hoy, en Sanlúcar morir. / Un borbollón de agua clara, /debajo de un pino verde, / eras tú, ¡qué bien sonabas! / Como yo, cerca del mar, / río de barro salobre, / ¿sueñas con tu manantial? Antonio Machado.

La costa de la Grajuela. Inicio de la ruta.

Una nueva travesía por el litoral gaditano, tras las realizadas en Camposoto y Punta del Boquerón, entre Barbate y Zahara de los Atunes, y la más reciente entre Conil y el Faro de Trafalgar.

Costa de la Grajuela. Chipiona.

Partiendo del puerto de Chipiona, hemos recorrido en plena bajamar el tramo de costa y las playas que nos llevan hasta la localidad de Sanlúcar de Barrameda. Una travesía de ida y vuelta de unos 15 km totales, únicamente realizable por la playa coincidiendo con la marea baja. Aún así, el último tramo de vuelta lo hemos debido realizar por la Vía Verde Entre Ríos, al subir la marea y no poder hacerlo por la playa.

Búnker o fortín en la playa de Micaela.

1. La Grajuela.

Junto al puerto deportivo de Chipiona, y en dirección a Sanlúcar de Barrameda, encontramos un conjunto de pequeñas calas que arrancan con la conocida Playa de Micaela. Se trata de la denominada costa de la Grajuela, que finaliza en la punta y playa de Montijo. Tanto dicha costa como Montijo solo se pueden recorrer con la marea baja, alcanzando el mar los acantilados completamente con la pleamar. Sucesivos temporales, en especial el «Emma«, han dejado la costa muy deteriorada y el retroceso de la línea de costa es alarmante.

Costa de la Grajuela. Chipiona.

Junto a la playa de Micaela sobrevive a duras penas un búnker, fortín para los chipioneros, rodeado de agua con la pleamar, y un poco más adelante son visibles los restos de una batería en la zona llamada del «Paraqué«. Se trata de construcciones correspondientes al sistema defensivo creado para impedir la llegada de los aliados durante la segunda guerra Mundial.

Restos del fortín del «Paraqué». Costa de la Grajuela.

2. Punta y playa de Montijo.

La punta y playa de Montijo conforman un entorno natural con muchos atractivos, aunque la situación de retroceso de la línea de costa y los temporales están poniendo en riesgo su supervivencia. Con la bajamar es posible disfrutar de una espléndida playa de arena en el costado que da a Chipiona, y de un hermoso corral de pesca en el vértice del ángulo de 90º que forma la costa en dirección a Sanlúcar, que viene sufriendo también todo tipo de avatares. Se trata de una de las playas más bellas, extrañas y menos conocidas de la provincia de Cádiz, a pesar de que el temporal «Emma», en marzo del pasado año, la ha dejado en riesgo de desaparición.

Punta y playa de Montijo. Chiringuito Bachicha a la dcha.

Los corrales de pesca son estructuras a base de muros de piedra ostionera que se internan en el espacio intermareal, creando un espacio donde el agua y los peces quedan atrapados tras la subida y posterior bajada de la marea. La primera mención documentada de los mismos data del siglo XII.

El corral de pesca de Montijo.

3. La playa de la Jara y la desembocadura del Guadalquivir.

A partir de la punta de Montijo enfilamos hacia la desembocadura del Guadalquivir y la playa de la Jara. Una zona muy pedregosa inicialmente y con un estrecho pasillo de arena permanente, la única playa de la provincia orientada al norte, hasta llegar a una hermosa playa de arenas finas en las proximidades de Sanlúcar. En el tránsito entre ambas zonas encontraremos otro hermoso corral de pesca: el corral de Merlín (Bien de Interés Cultural).

Corral de Merlín. Sanlúcar de Barrameda.

La playa de la Jara se encuentra en pleno estuario del río Guadalquivir, frente al Parque Nacional de Doñana. Se trata de un entorno de interés ambiental donde conviven los acantilados, un interesante sistema dunar, y la reserva de pesca de la desembocadura del río, que hoy se encuentra poblada de mariscadores eventuales a la captura de muergos o navajas.

Playa de la Jara y desembocadura del Guadalquivir.

Marisqueo furtivo en la desembocadura del Guadalquivir.

Nuestra ruta finaliza con las primeras casas de Sanlúcar de Barrameda y el comienzo de la playa de las Piletas, famosa por la celebración cada año de las populares carreras de caballos de la localidad, declaradas de Interés Turístico Internacional, e iniciamos el regreso por la playa hasta la Punta de Montijo.

Playa de las Piletas y Sanlúcar de Barrameda.

4. La Vía Verde.

Para nuestra sorpresa, al doblar la Punta de Montijo pudimos observar que iba a resultar imposible llegar a Chipiona por la línea de costa. La marea cubría totalmente el paso por la playa. Pero teníamos un plan B: ir hacia el interior unos metros y coger el tramo de la Vía Verde hasta el destino final en Chipiona.

Vía Verde «Entre Ríos».

La Vía Verde «Entre Ríos» une las localidades de Rota, Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, y recorre unos 16 km del antiguo trazado ferroviario Jerez-Sanlúcar. El permiso para su construcción es de 1830, siendo una de las primeras de España; su función era el transporte del vino del marco de Jerez hacia Inglaterra. Durante un tiempo también se utilizó para el transporte de viajeros.

Vía verde «Entre Ríos».

5. La gastronomía: chiringuitos y ventas.

Entre ventas y chiringuitos hay donde elegir para un aperitivo o un tapeo en condiciones. Os recomendamos un par de ventas con mucha tradición en la zona. La Venta Gaspar, a pie de playa y con excelentes vistas, en el límite de las localidades de Chipiona y Sanlúcar, al final del Camino de la Reyerta. Es famosa por sus langostinos a la sal. Siempre regado con la manzanilla de Sanlúcar.

Casa o Venta Gaspar.

Muy cerca, en dirección a Chipiona, en la playa de Montijo, se encuentra otra venta con mucha tradición: chiringuito Bachicha o Montijo. También a pie de playa y con inmejorables vistas al mar. Aunque un tanto destartalado, ofrece magníficas sardinas y coquinas finas, entre otros platos. Y saliendo de Montijo por la pista que lleva al interior, Venta Aurelio y el Vazquito, con una buena parrilla de carbón.

Bodega y museo del Moscatel en Chipiona.

Y si estamos en Chipiona, no puede faltar una copita del excelente moscatel de la zona. En la bodega El Castillito podéis disfrutar de sus múltiples variedades.

Fotos: Arantza González

Antxón Urrestarazu Echániz

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